La inconsciencia de querer.

Era un domingo cualquiera y, como cualquier domingo, tenía resaca.

Una voz dentro suyo lo despertó, como venía pasando últimamente.

Él se contesto a sí mismo:

-Hice las cosas bien… -Como si tratara de convencerse…

Y era verdad, ya lo había hecho; había viajado, había vivido mil experiencias, y ya era hora de ponerse serio; tener un trabajo real, establecerse y crecer; y lo estaba haciendo, y muy bien, se podría decir. Sin embargo, la voz lo seguía despertando.

-¿Qué querés? -le pregunto ella, temiendo la respuesta.

-¿Qué quiero de qué…? – Quiso zafar él.

Ella sólo lo miró seria y él sabia que era una de las pocas personas en el mundo que podía leerlo.

-Todo… – Respondió él.

-Bueno, hoy el mundo es más chico, al menos para personas como vos -le dijo.

-El mundo sigue siendo igual de grande amor, es sólo que hay menos cosas en él.

Martín Miranda.

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