Aquella primavera

  Y aquella primavera fue especial, algo cambió para siempre. No hacía falta las palabras entre nosotros, una mirada, un gesto, tan sólo eso era suficiente para entendernos. Tardes de verano bajo las sombras de los árboles, paseos nocturnos de otoño y noches de invierno acurrucados en un sofá. Idas y venidas que me volvían loca y travesuras; muchas travesuras. Algunas tenían su gracia, otras no. Secretos inconfesables que sólo tú conoces. Abrazos eternos, tu cara buscando mi mano, una caricia, una palmadita amistosa y un piano sonando de fondo. Eras único, mi compañero, mi amigo, mi hermano. Me has visto crecer y madurar. Y yo a ti. Pero llegó la primavera, otra primavera especial. Yo no estaba y tú te cansaste de esperar.

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